miércoles, 29 de mayo de 2013

¿Se nace gay o uno se hace gay?

Estoy a punto de meterme en un tema bastante espinoso. Sin embargo, no puedo evitarlo después de oír la noticia del primer matrimonio gay de Francia, donde uno de los hombres comento que "no se elige ser gay, simplemente se es". Eso me suena como si fuera una afirmación de que es algo innato, ¿no? Quizás solo sea yo y mis interpretaciones personales, pero aunque en este caso no sea cierto sí he oído a muchas otras personas aferrarse con fuerza a la idea de que uno "nace gay". He de decir que en lo personal eso me produce una sensación de molestia hacia las personas que esgrimen ese argumento, aunque hasta hace poco fue que comencé a plantearme realmente qué era lo que me molestaba de ese argumento.

Me molesta porque en lo personal no entiendo porque deberíamos de estar diciéndolo. Es cierto que ciertas investigaciones han demostrado que hay ciertos factores hormonales, genéticos y fisiológicos que parecen indicar que hay diferencias a nivel biológico entre heterosexuales y homosexuales, pero también es cierto que hay otras que han probado que los factores del ambiente donde se desarrolla el individuo también tienen una gran importancia. Al menos desde la psicología conductista se parte del supuesto de que todo lo que hacemos lo aprendemos mediante la experiencia con nuestro medio ambiente, e incluso el psicoanálisis dice que el ser humano más bien es bisexual por naturaleza y cualquier individuo puede desarrollarse dependiendo de ciertos factores hacia la homosexualidad o hacia la heterosexualidad.

Entonces ¿quién tiene la razón en este debate? ¿Los biologistas que dicen que nuestra orientación sexual depende de factores biológicos que van más allá de nuestro control, y por lo tanto podríamos decir que "nacemos gays"? ¿O los que afirman que son las experiencias las que nos van formando? La mejor respuesta hasta el momento creo yo que la he encontrado en la American Psychological Association, quien nos dice:

"La mayoría de los científicos en la actualidad acuerdan que la orientación sexual es más probablemente el resultado de una interacción compleja de factores biológicos, cognitivos y del entorno [...] Es importante reconocer que existen probablemente muchos motivos para la orientación sexual de una persona y los motivos pueden ser diferentes para las distintas personas" (APA, 2008).

¿Qué nos quiere decir esto? Que quizás si habrá personas que nazcan homosexuales, sin que haya factores cognitivos o del entorno que influyan en su orientación sexual, pero serán las menos. Para la mayoría de nosotros nuestra orientación sexual se habrá formado con la interacción de las diferentes clases de factores, quizás con mayor influencia de unos y con menor de otros, pero en todo caso no se expresaría de cierta manera si no fuera por todos ellos.

Si tomamos esto como cierto veremos que el debate sobre si se nace gay o uno se hace gay no tiene razón de ser, porque no podemos generalizas que todos quienes somos homosexuales nacimos ni que todos nos hicimos. Habrá sido diferente para cada uno, y necesitaríamos seguir meticulosamente nuestro desarrollo desde el momento de nuestra concepción para poder darnos cuenta de cuál fue el factor o los factores determinantes en nuestro muy particular caso. Y no creo que nadie tenga los medios para hacer ello.

Pero a final de cuentas, ¿por qué debería tener tanta importancia el si nacemos o nos hacemos? Es este el punto el que realmente me molesta cuando alguien afirma que "nació gay", el hecho de que se le de tanta importancia a un discurso que si lo pensamos en lo profundo nació como medio de defensa frente a una sociedad homofóbica. Porque realmente no debería importarnos si nacemos o nos hacemos, porque a final de cuentas seguimos siendo seres humanos que merecemos respeto y amor (aunque suene muy cursi). Incluso aunque nuestra orientación sexual fuera producto de una decisión (lo cual personalmente me parece una tontería, pero bueno, hay quien lo dice) eso no debería ser pretexto para atacar a alguien. Porque en lo personal me parece que al decir que nacemos ya como gays lo único que estamos buscando es evitar ataques de otros, justificando lo que somos para que nos acepten.

No obstante ¿por qué demonios tenemos que justificar lo que somos? Piénsenlo por un momento. ¿Qué pensarían de una persona que les dijera "Yo nací hetero"? Suena como a chiste, ¿no? Y lamentablemente no solo sucede en el campo de las orientaciones sexuales, pensemos por ejemplo el campo de la discapacidad. Si alguien dice que un niño con alguna clase de síndrome o problema "nació así", como que nos viene a la cabeza "Ay, pobrecito, pero él no tiene la culpa". Sin embargo, si alguien sin alguna discapacidad evidente (déjemoslo así) dijera en esos casos "pues yo nací normal" hasta parecería que se está burlando, ¿no?

¿Entonces? No necesitamos justificar lo que somos. Lo que necesitamos, y urgentemente, es que como sociedad aprendamos que independientemente de las diferencias que haya entre nosotros debemos cultivar el valor de la tolerancia, el cual no solo implica tolerar, si no también por definición respetar. Y eso tristemente podemos verlo que existe incluso dentro de la misma comunidad gay. El discurso de "soy gay porque nací así, pero no soy de esas locas que se la pasan joteando" nos demuestra que incluso dentro de nosotros la homofobia está bastante internalizada. Acábamos trasladando nuestra propia homofobia: en lugar de decir que lo que está mal es sentir atracción por alguien del mismo sexo, decimos que lo que está mal es andarse exhibiendo, volverse femenino y tener sexo con cuanto hombre se nos pase por enfrente.

Pero a mí me han enseñado que lo que está mal es muy subjetivo, y que realmente mientras no hagas daño a otros o a ti mismo puedes hacer lo que te venga en gana. Quizás a mí no me guste ponerme de diva y referirme a mí mismo como mujer, pero ¿por qué debería de molestarme que lo hagan otros? Si fuera heterosexual, pues sí, quizás a mí no me guste acostarme con otro hombre, pero ¿por qué debería de molestarme que dos hombres que quieren hacerlo lo hagan? ¿En qué me está afectando realmente?

Así, mi conclusión final es que personalmente creo que no deberíamos estar buscando la manera de justificarnos, si no que deberíamos aprender a respetar y a pedir respeto por el simple hecho de ser seres humanos. No importa realmente si nacemos o nos hacemos, porque el hecho es que sí nacemos como seres humanos. Así que también dejaré de molestarme por aquellos que defienden que no nos hacemos, sino que nacemos. Los respetaré, y recordaré que aunque no esté de acuerdo con ellos, tendrán sus razones para creer en eso. Si gustan podré explicarles sus razones, pero solo para que también entiendan mi punto de vista y no con el objetivo de cambiar su manera de pensar.

lunes, 25 de marzo de 2013

No me discriminen... a menos que me convenga

Hoy quiero escribir sobre algunos discursos contradictorios que se ven frecuentemente en nuestra sociedad. Sí, lo sé, estamos llenos de ellos por ser una sociedad de doble moral, pero hay uno que últimamente me ha llamado bastante la atención. Ya lleva en el servicio de transporte mexibús del Estado de México funcionando por un tiempo la "Línea Rosa", lo cual solo se trata de un servicio de autobús exclusivo para mujeres, idea copiada de algunas rutas del DF. Y como si no bastara este servicio en el mexibús, ahora el gobierno del estado también quiere implementarlo en las rutas de combis y camiones que circulan por nuestras avenidas. Y quizás solo sea impresión mía, pero las mujeres parecen bastante contentas con este cambio.

¿Cuál es la justificación para estas accciones? Prevenir el acoso. ¿Pero realmente se previene el acoso de esta manera? Como ya lo había comentado en una nota anterior (Véase Sobre la Marcha de las Putas) es cierto que ser acosados no es nada bonito, pero crear líneas de transporte exclusivas para mujeres solo es una solución paliativa del problema, de ninguna manera se resuelve el problema. Porque los acosadores siguen ahí, y aunque ya no puedan acosar a las mujeres en el transporte quizás encuentren un nuevo lugar dónde hacerlo y de una manera más grave. Para solucionar el problema se debería atacar desde la raíz, desde nuestras posturas machistas que imperan en nuestra sociedad. Sí, es bastante difícil, pero me parece mejor que solo ocultar el problema. Y quizás van más allá de ocultarlo, porque ¿quién dice que no origina otra clase de problemas separar de esa manera a hombre y mujeres?

Bueno, supongo que aún así se podría defender la idea del transporte rosa mediante el argumento que se trata de una medida precautoria mientras que las otras medidas se establecen y se logra modificar la sociedad. Y sin embargo, aunque fuera así, aún queda pendiente el asunto de la discriminación. ¿Por qué las mujeres piden que se les pague lo mismo en los trabajos pero no piden que se las trate igual en los transportes públicos? Porque ustedes me perdonarán chicas, pero por ejemplo que haya ocasiones en que los tres vagones del metro de hasta enfrente vayan bastante vacíos y los hombres viajemos prácticamente hacinados en los demás no suena precisamente a la idea de igualdad que suelen exigir. 

Eso es lo que a mí en lo personal, y creo que a cualquier persona debería molestarle. Porque no se vale pedir igualdad y por otro lado no querer dárselas. Si realmente queremos igualdad luchemos por ella, si queremos privilegios especiales por lo menos seamos francos con ello. Porque las mujeres piden que se les otorguen los mismos derechos que tenemos los hombres, y sin embargo quieren conservar aquellos derechos que les eran propios desde antes: quieren que los caballeros les cedan el asiento, que les abran la puerta y las dejen pasar primero, que paguen la cuenta; entre otras cosas.

Si vamos a hablar de igualdad pongámonos a hablar en serio de ella, ¿no? Si quieren los derechos que tienen los hombres entonces que también nos de otros derechos: el derecho a negarnos a ceder el asiento a las mujeres, el derecho a cruzar una puerta primero, el derecho a llorar, el derecho a expresar sentimientos, el derecho a ser invitados y que paguen por nosotros y demás. Porque si van a usar el argumento de la justicia para reclamar derechos que ahora no tienen no me parece muy coherente que quieran conservar sus derechos especiales de antaño. Porque aunque quizás no les gusten es algo que tenían y que el hombre no.

Así que ¿quieren realmente la igualdad o se trata de un asunto de mera conveniencia para quedar por encima del otro? Porque seamos realistas, aunque el hombre ha tenido más oportunidades laborales y sociales, también se ha perdido de muchas cosas por vivir en este absurdo sistema de cosas. Si vamos por la igualdad vayamos por la igualdad de manera pareja. Y para lograrlo me parece que tenemos que buscar soluciones reales y no meramente paliativas.

miércoles, 13 de febrero de 2013

¿Por qué el miedo a la muerte?

Parece que solo pensamos en la muerte cuando tenemos que enfrentarnos a ella por una u otra circunstancia. Al menos es mi caso actualmente. Ante la posibilidad de que alguien cercano a mí muera, el tema ha estado rondándome bastante en la cabeza. Y sin embargo, la primera inquietud que me surge es por qué no podemos hablar en condiciones normales de ella. ¿Por qué solemos evitar el tema, si es la única certeza que tenemos en esta vida? Mientras no encontremos la piedra filosofal, la fuente de la eterna juventud o nos convirtamos en criaturas inmortales de leyenda el único hecho del que podemos estar 100% seguros es que nos vamos a morir.

¿Será miedo? Muy probablemente. Digo, siempre dicen que el ser humano casi por naturaleza le teme a lo desconocido, y lo cierto es que para todo mundo es desconocido lo que nos espera una vez muertos. Podemos tener la certeza de que moriremos, pero son pocos los que tienen certeza sobre qué hay más allá. Y en mi opinión, habría más certeza si habláramos de la muerte más a menudo. Porque toda religión (o al menos las que yo conozco), tiene ciertas creencias al respecto; y al igual que la religión, al menos hasta que nos llegue el momento creer en lo que nos espera del otro lado es una cuestión de fe. Pero esa cuestión de fe podría ser la diferencia entre lo desconocido que asusta y lo conocido que da tranquilidad.

Y sin embargo, estoy encontrar de encerrarnos en una idea. No se vale decir "yo creo en el cielo, y los que digan otra cosa están mal y se acabó". Creo que si pudiéramos oír las ideas de los que nos rodean, conocer lo que ellos creen que hay más allá podríamos estar más tranquilos. Yo en lo personal creo que la muerte significa el fin de mí mismo como individuo, pero no el fin de todo. Mis componentes (desde el más pequeño átomo) volverá a ser parte del ambiente que me rodea y que una vez me formó. Seguiré estando, quizás no como el Gerardo de hoy, pero una parte de mí estará flotando en la atmósfera que todos respiramos, en los seres vivos que existen sobre la Tierra, diluidos en la tierra y en el agua... Eso es lo que yo creo. Y sin embargo, no me cierro. Digo, a lo mejor existe el cielo y el infierno y termino en uno de esos, a lo mejor reencarno en otra forma de vida, a lo mejor paso a formar parte de otro plano, a lo mejor mi alma queda libre para andar por ahí asustando gente que me llamará fantasma... Hay más opciones, aunque en estos momentos no sé me ocurren.

El punto es que si acepto que todo eso es posible, la muerte dejará de ser una incógnita para mí. Y por lo tanto, si realmente lo que tengo es miedo a lo desconocido, el miedo ya no tendrá razón de ser.

Quizás el miedo a la muerte provenga de que no queremos dejar atrás la vida, de que preferimos aferrarnos a ella de la manera que sea. Sí, la vida es maravillosa, pero no todos disfrutan de ella. Es entonces cuándo me pregunto a que nos estamos aferrando. Porque normalmente quienes más disfrutan de la vida son quienes se aferran menos a ella. Quizás sea solo eso de "más vale malo conocido que bueno por conocer". Nuevamente el miedo a lo desconocido...

¿Podríamos aprender a aceptar la muerte sin miedo?