lunes, 3 de marzo de 2014

Princesas Disney: Mi top personal.

He decidido realizar esta entrada aprovechando que dos nuevas princesas están a punto de integrarse a la corte de Princesas Disney. Hablo de Anna y Elsa, las adorables protagonistas de la más reciente película de los estudios Disney: Frozen, Una Aventura Congelada. Aunque en teoría Anna es la protagonista de la película, Elsa también tuvo un papel importante, además de que para muchos resaltó más que Anna. Hay rumores por ahí de que Elsa no se integrará a la franquicia por ser reina y por no ser la protagonista de la película; pero si en esas nos pusiéramos en realidad Mulán no es una princesa y Jazmín tampoco es la protagonista de su película, por lo que yo creo que Elsa entraría perfectamente a la corte de princesas Disney, sobre todo por su popularidad.

En esta entrada pretendo hablar un poco de las fortalezas y debilidades de cada princesa. Muchos critican a la franquicia de Princesas Disney porque afirman que intenta encasillar a las mujeres en determinados roles, otro las critican porque tiene un aura que parece excluir a los varones de ese mundo. Yo soy hombre, y me encantan las películas de Princesas. Y aunque es cierto que tienen sus cosas malas, también creo que las princesas tienen puntos que vale la pena tener en cuenta antes de hacer cualquier juicio.

La forma en que presentaré a las princesas en esta lista será de acuerdo a mi grado de preferencia. Aprovecharé para mencionar el porque ocupan ese lugar en mis preferencias, además de hablar sobre lo que ya mencioné.

Sin más que decir, es hora de iniciar el conteo.


1. Anna
Desde el reino de Arendelle ha llegado Anna, la protagonista de la película Frozen. A pesar de ser una de las dos princesas Disney más recientes, Anna conquistó mi corazón desde el primer momento que la vi. Es una mujer inocente e ingenua, que recuperó el prototipo inicial de princesa: mujer falta de amor que necesita de su príncipe azul para sentirse feliz y completa. Sin embargo, Anna no vino para establecer nuevamente ese estereotipo, sino para romper de una manera más cruda con él. Anna podrá ser una princesa necesitada de un príncipe al principio, pero poco a poco nos va demostrando que se puede valer por sí misma. Ella muestra que el amor no es alguien que te gusta a primera vista y con quien te casas de inmediato, enseña que el amor es algo que implica preocuparte por la felicidad de otro antes que por la tuya propia. Además, también muestra la importancia de otras clases de amor, demostrando que el amor de pareja no es el único que cuenta para ser feliz.

La razón por la que Anna se volvió mi princesa favorita en cuanto la vi fue que me sentí muy identificado con ella. Siempre esperé que alguien más llegará para aliviar el sentimiento de soledad y vacío que había en mi interior, alguien que con su amor me hiciese sentir completo. Sin embargo, tal como Anna terminé por darme cuenta que eso no me lo podía dar nadie más, y que en realidad siempre he tenido el amor cerca y dentro de mí. Porque aunque se sienta rechazada por su hermana, Anna la sigue queriendo y confiando en ella. Así yo también he entendido la importancia del amor propio, familiar y de los amigos.


2. Cenicienta
Nacida en 1950, Cenicienta es lo que podría considerarse toda una princesa clásica. Su único sueño es poder encontrar el amor, un hombre con el que pueda vivir feliz para siempre, y probablemente de paso la saque de la esclavitud en la que vive con su madrastra y sus hermanas. Quizás el sueño de Cenicienta no suena muy bonito dicho de esa manera, pero lo sorprendente de esta mujer es que jamás pierde el buen humor ni la esperanza de que sus hermosos sueños se harán realidad. Sí, ya sé que hay quienes dirán que cuando le rompen el vestido y la encierran pierde el buen humor y la esperanza, pero nadie está de buen humor todas las horas del día y en realidad la esperanza no la pierde. En el primer caso la misma hada madrina se lo dice, y en el segundo... bueno, no creo que nadie ruegue si no tiene esperanza de que la saquen de ahí.

Es mi segunda princesa favorita porque antes de Anna había sido mi favorita desde que tengo memoria. El hecho de que nunca estuviera dispuesta a renunciar a sus sueños para mí era sinónimo de una fortaleza sorprendente. Es cierto que en su primera película aquella era la única forma en que demostraba su fortaleza, y si solo existiera esa película seguramente el día de hoy esta princesa se encontraría en un puesto inferior en este top a pesar de haber sido la preferida de mi infancia. Sin embargo, con las películas Cenicienta II: Los Sueños Se Vuelven Realidad y Cenicienta III: Un giro en el tiempo; mi estima por este personaje creció. En su segunda película Cenicienta nos muestra la importancia de ser uno mismo sin importar lo que digan los demás, y en la tercera Cenicienta deja de ser una frágil doncella necesitada de ayuda de ratones y hada madrina para cumplir sus sueños. Es cierto que sigue recibiendo ayuda, pero ya no se queda esperando a que alguien haga los cosas por ella y toma riesgos por sí misma para lograr lo que quiere. De hecho, mi favorita es la Cenicienta de la tercera película, por decirlo de alguna manera: una mujer que mantiene la esperanza y realiza acciones para conseguir lo que quiere. Aunque sigue siendo la mujer que solo sueña con vivir al hombre que ama (al cual lamentablemente acaba de conocer, y por lo tanto no puede conocer bien) también es ya una mujer de acción.


3. Mulán
Y desde la antigua China nos llega Mulán, la única princesa que en realidad no es princesa (ni por nacimiento ni por matrimonio), sin embargo, es parte de la franquicia de Princesas Disney y como tal se le considera una. Es la primera princesa que no tiene en la cabeza conquistar un hombre (explícitamente, aunque quizás pudiera considerarse que el amor era un aspecto secundario desde Jazmín). Su único y verdadero sueño es descubrirse a sí misma, una labor a la que todos deberíamos aspirar. Esta mujer rara vez se conforma con lo que dicta la sociedad, y prefiere hacer caso de su propio corazón antes de a lo que digan los demás. ¿Su mayor defecto? Nacer en una sociedad machista, quizás. Aunque también podría considerarse un defecto nunca escuchar a los demás. Si bien es bueno hacer lo que uno quiere y alzar la voz contra las injusticias, a veces es bueno meditar en lo que dicen otros y no hacer las cosas simplemente por llevar la contraria, como a veces parece que Mulán hace.

Debido a lo anterior, seguramente si no fuera por mi identificación con Anna y que Cenicienta lleva mucho tiempo siendo mi princesa favorita, ella sería mi favorita. Sin embargo, dado lo mencionado, Mulán ocupa el tercer puesto en mi lista de princesas Disney favoritas. Quizás algún día suba por arriba de Cenicienta, pero de momento se queda donde está.


4. Mérida
Mérida, la única princesa de la franquicia que no pertenece a los Walt Disney Studios, sino más bien a Pixar Studios. Aunque para muchos sean lo mismo, hay una diferencia sutil. Como sea, con Mérida nos encontramos con la primer princesa Disney que no necesita de un príncipe (o novio, como queráis decir) para demostrar su valía y ser feliz. Con Mérida tenemos a una chica tenaz y bastante testaruda, una chica con ganas de comerse el mundo que no se conforma con lo que se espera de ella, ni tampoco con esperar pacientemente a que las cosas cambien en un futuro y le traigan su felicidad. Esta princesa es una mujer dispuesta a enfrentarse a lo que sea con tal de descubrir su destino; quizás de ahí el título de su película Valiente. Mérida nos muestra la importancia del amor familiar (en este caso materno-filial), así como de luchar por lo que de verdad se quiere. Sus mayores defectos podrían ser que no es muy diplomática, es algo salvaje y no es muy empática; aunque en realidad estos defectos mejoran visiblemente en la película, con lo cual al final es una persona digna de admiración. ¿Quién es capaz de sobreponerse a sus defectos? Tal vez el que siempre conservará será el ser asombrosamente terca, pero sí eso le sirve para luchar por lo que quiere ¿quién puede culparla?

Espero que si algún día Valiente tiene una continuación no se trate sobre el encuentro con un príncipe azul, pues tal como es hoy Mérida es el ejemplo claro de que una mujer no necesita de un hombre para ser feliz. Por eso está en el lugar número cuatro en este top.


5. Tiana
La primera y única princesa afroamericana (al menos hasta el momento) ocupa el lugar cinco de mi top de Princesas Disney. Tiana demuestra ser una mujer tenaz y empeñada en cumplir su sueño, el cual, como una buena princesa moderna, no incluye solo casarse con alguien. No, a Tiana no le importa el matrimonio, lo que le interesa es abrir su propio restaurante. Es una mujer perfectamente capaz de valerse por sí misma (mucho mejor que su príncipe) y que tiene una voluntad que pocas veces flaquea. Lo malo de este personaje sea quizás que se exige demasiado a sí misma, y que al menos al principio no parece tener mucho tiempo para la diversión y para sí misma. Esperamos que todo esto haya cambiado al conocer a Naveen, y que los dos hayan logrado equilibrarse un poco. Por otro lado, también se podría decir que retoma el prototipo clásico de princesa cuando decide casarse por amor en lugar de seguir persiguiendo sus sueños, pero creo que eso es aparte. Nunca renuncia a su sueño, pero entiende que hay cosas más importantes en la vida que las que uno puede desear.

En su conjunto, Tiana me gusta porque es una mujer independiente y sin miedo de triunfar, aunque asusta un poco que se olvide de lo que en realidad importa en persecución de un sueño que en realidad no es imprescindible para vivir. Digo, es importante luchar por lo que se quiere, siempre sin descuidar lo verdaderamente importante. Quizás si no fuera por ese detalle Tiana estaría más arriba en esta lista, aunque si fuera así seguramente la película La Princesa Y El Sapo no tendría la trama que tiene.


6. Elsa

También del reino de Arendelle, tenemos a Elsa, la Reina de las Nieves (aunque a muchos no les guste ese apodo debido a su relación con Hans Christian Andersen). Aunque supuestamente Anna es la protagonista de Frozen, Elsa se llevó las palmas en este filme, pues es su historia la que realmente impacta en el espectador. Elsa es una mujer fuerte, sin lugar a dudas, pero también carcomida por las dudas. Al iniciar el filme en que aparece desarrolla un miedo a sus propios poderes y lo que el resto de la gente pensará de ellos. Una perfecta analogía de nuestra vida: cuando somos niños aceptamos lo que sea sin problemas, pero cuando crecemos desarrollamos un miedo atroz a mostrar ciertas facetas de nosotros mismos ante los demás, por miedo a que se aprovechen o que nos juzguen. Su peor defecto es hacerse la incomprendida, aunque quizás no se le pueda culpar de ello porque sus padres la criaron para sentirse así, aislándola de todos, incluida su hermana menor Anna.

Elsa es la única princesa que creo que dentro de poco subirá más escalones en mi top personal. De momento se encuentra en este lugar porque me encantó su canción Let It Go (Libre Soy) pero por su actitud un tanto emo en el desarrollo de la película no subió más. No me gusta del todo que solo quiera huir y alejarse de todos en lugar de hacer frente a los problemas y sobre todo demostrar su amor a su hermana (seamos sinceros, si Anna se hubiera sentido querida en su casa jamás se hubiera dejado embaucar por el primer tonto que se le atravesó). Pero bueno, como en el caso de Tia, si Elsa no fuera así Frozen se hubiera quedado sin argumento.


7. Rapunzel
"Rapunzel, deja caer tus teñidas extensiones". Ah, no. Esperen, eso no era de la película de Disney.

Por lo que he podido ver, esta es la princesa favorita de muchas niñas de las nuevas generaciones. Quizás sea porque es más fácil verla en televisión que a cualquier otra, pero creo que la popularidad de Rapunzel también se debe a su carácter. Aunque criada en una torre por una madre falsa malvada, Rapunzel es todo un milagro psicológico: es dulce, amable, delicada, aunque también fuerte y con ganas de perseguir sus sueños. A primera vista no pareciera tener la fuerza de otras princesas modernas, pero en su interior es una mujer dispuesta a todo con tal de ver realizados sus sueños. ¿Lo malo de ella? Que aunque es obvio que no necesita de un hombre para hacer las cosas, solo se anima a hacerlas cuando lo tiene.




8. Bella
En el séptimo lugar de esta lista se encuentra la única princesa cuya película ha estado nominada al Óscar a la mejor película. ¿Y es que cómo puede evitar uno enamorarse de Bella? Además de ser una mujer exageradamente bella (no por nada tiene ese nombre) es tenaz y decidida, siempre aspirando a ser algo más que la esposa del patán del pueblo. Es cierto que se le puede criticar diciendo que mientras que no le da importancia a la belleza masculina (al enamorarse de una Bestia y no del galán de Gastón), en sí misma parece querer demostrar que una mujer solo importa por su físico. Sin embargo, yo no estoy de acuerdo. Si lo único que importara fuera su físico Disney no la habría dotado de la personalidad que tiene, y se hubiera encargado solo de crear a una mujer hermosa que por gracia de cielo logra la felicidad. Sin embargo, a Bella le toca salir de varias situaciones por sí misma, gracias a su valor y entrega.

Además, es una princesa que promociona la lectura. Creo que la única otra que hace eso es Rapunzel al principio de su película. Quisiera tener a Bella más arriba en este top, pero el cariño que siento por las princesas ya presentadas me lo impide.


9. Ariel



Y ahora es el turno de presentar a la "cualquier princesa submarina" (al menos así le dicen en la serie de Aladín :P). La Sirenita, la princesa favorita de toda una generación, quizás porque fue la primera película de la edad de oro de Disney. En lo personal no le veo gran chiste, es demasiado respondona y rebelde, parece que quiere llevar siempre la contraria cuando solo tiene 16 años. No obstante, quizás sea precisamente eso lo que les gusta a los fans. La princesa del mar rompió con la imagen de princesa que Disney había construido con las primeras tres, y demostró un modelo de mujer que se acoplaba mejor con los ideales modernos.

Precisamente esa última idea pienso que es la que cabe rescatar de Ariel. No es una mujer que se contente con lo que otros le dicen que debe hacer, y aunque es cierto que su mayor sueño es casarse con su príncipe azul, lo quiere hacer por sus propios medios, desafiando incluso la oportunidad de su padre. Tal vez de una forma un tanto temeraria, pero es la mujer que se arriesga prefiriendo perder que prefiriendo quedarse sentada en casa esperando que las cosas cambien mágicamente.


10. Blancanieves



Y en el lugar número 10, tenemos a la primera de todas las princesas de la franquicia. Supongo que esta ocupa este lugar en la lista solo por ser la primera, ya que creo que lo único que hay que admirarle es que nunca pierda la esperanza de que su príncipe vendrá por ella. Sin embargo, solo querer casarse a los 14 años no me parece un muy buen modelo a seguir, incluso si nació en los años 30. Por otro lado, de esta sí me creo que presente la idea de que la mujer solo puede triunfar si es bella (esa es la única razón por la que los enanos no la enterraron viva), aunque hay que reconocer que muestra que la belleza sola no basta. Sí, en Blancanieves la hermosura es importante, pero también muestra que se necesitan otras cosas como la amabilidad, la generosidad, la disposición y un buen corazón para triunfar. La belleza por sí sola solo conduce a la ruina a la malvada madrastra.

11. Pocahontas



Can you paint with all the colors of the wind? En el lugar número once tenemos a una princesa cuya consideración como princesa está en duda... ¿La hija del jefe de una tribú puede considerarse princesa? Es decir, las tribús no funcionaban igual que los reinos o los imperios...

Como sea, en este punto he de decir que Pocahontas evidentemente no es de mis princesas favoritas. Es fuerte y decidida, sí, está dispuesta a hacer todo para encontrar su destino y luchar por las personas que quiere, pero aún así no le veo gran chiste a su primera película. Algunos me dirán sacrílego, pero supongo que por algo fue la película que menos recaudó dentro de la edad de oro de Disney, ¿no? (a excepción de Bernardo y Bianca 2). El romance entre ella y John Smith no tiene gran trasfondo para mi gusto. Además, el diseño de personajes no me parece muy atractivo.

Bueno, y cualquiera se preguntaría ¿por qué no está en el último lugar del top, si le encuentra tantos puntos negativos? Lo que rescata a Pocahontas y la pone en el lugar 11 de mi top personal es su segunda película, película que muchos fans odian pero que a mí me gustó porque fue la primera princesa Disney en demostrar que alguien puede enamorarse más de una sola vez. Aparte de ella (y recientemente Anna) todas las princesas Disney se quedan con el primer amor que conocen, transmitiendo la idea equivocada de que el primer amor es el único verdadero. Pocahontas en su segunda película rompe con este mito al rechazar a Smith para quedarse con Rolfe, y eso me fascinó.


12. Jazmín
Bueno,  y en el lugar número 12 de la lista tenemos a la princesa de Oriente Medio Jazmín. Esta se encuentra en el lugar número 12 por razones meramente personales, no porque sea mala. Es decir, es una mujer fuerte y decidida, que no está dispuesta a conformarse con casarse con cualquier príncipe que aspira al trono de Agraba si no se enamora de él. Además, al igual que otras princesas, no está conforme con la vida que tiene y está dispuesta a arriesgarse para perseguir sus sueños. Sin embargo, eso no quiere decir que se olvide de las personas que quiere.

La razón por la que yo no la quiero es porque le ha quitado protagonismo a Aladín, el verdadero protagonista de su película. A mí me encantaba esa película cuando era pequeño, y el ver que la imagen de Jazmín sale por todos lados y la de Aladín no de la misma manera como que no me gusta. Pero bueno, como decía al principio, esa es razón personal.


13. Aurora



 Y al final de este top, tenemos a la princesa más inútil de toda la franquicia Disney, aunque suene feo. Pero en verdad, la única cualidad de Aurora es ser bonita. ¡Ah, y tener una voz angelical! Curiosamente los dos dones que le entregaron Fauna y Flora. Pero de ahí en fuera, esta mujer no tiene nada. Es una princesa clásica cuyo único objetivo en la vida es encontrar a su príncipe azul, pero al contrario de Blancanieves y Cenicienta, ella ni siquiera conserva la esperanza. En cuanto la apartan del encuentro con su amado, ella en lugar de esperar con ansía su regreso y confiar en que todo se resolverá se echa a llorar y cae en profunda depresión. Verdaderamente ese es el peor ejemplo que se le puede presentar a una niña, o a un niño.

Quizás no se le puede culpar a Aurora por ser así, pues Walt creó la película de la Bella Durmiente sabiendo que el verdadero protagonista sería Felipe, no Aurora. El príncipe de esta mujer es quien nos roba la vista en la pantalla, y es el que en la película demuestra tener la fuerza y la confianza en que todo saldrá bien. Curiosamente, Felipe es mi príncipe favorito aunque su amada es mi menos favorita.

Espero que algún día hagan una continuación de la Bella Durmiente donde Aurora tenga más protagonismo y mejores cualidades, como le hicieron con Cenicienta. Creo que sí hicieran algo así esta mujer subiría bastantes lugares en mi top, pues el diseño del personaje la verdad es que me fascina. Estéticamente hablando, Aurora es mi princesa favorita. Sin embargo, su falta de carácter la colocan sin lugar a dudas en el último lugar de mi top personal.

viernes, 4 de octubre de 2013

Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo


No suelo hacer críticas de libros. Ni siquiera estoy capacitado para ello, puesto que mi formación es de psicólogo y no de literato. Sin embargo, el libro al que hago referencia en el título de esta entrada, escrito por Albert Espinosa y publicado por Random House Mondadori me dejó con demasiadas cosas en la cabeza como para quedármelas yo solo. Eso es lo que debe hacer un buen libro, ¿no? Ponernos a pensar.

En lugar de decir que esto es una crítica digamos que es una opinión. No quiero que los fanáticos de la buena literatura al rato me digan que mis escritos son a las verdaderas críticas literarias lo que Paulo Coehlo a la buena literatura. Así, desde mi humilde opinión, la historia creada por Albert Espinosa en este libro es sumamente atractiva, combina elementos de ciencia ficción, fantasía y también de realismo. Mucho de lo que piensa el personaje es algo con lo que fácilmente puede identificarse una persona de nuestro tiempo aunque supuestamente la historia sucede en un futuro (aunque aparentemente un futuro no muy lejano). A pesar de las maravillas de esa sociedad, los problemas sociales siguen a la orden del día (miren, qué coincidencia, ahora resulta igual).

Con la figura del extraño, Albert nos muestra una posibilidad de ver la muerte diferente a aquellas con las que solemos estar en contacto, o al menos en un principio, ya que al final el mismo extraño reconoce que nadie sabe que hay "más allá". Creo que el punto de la extraña vida del extraño (o quizás sea más apropiado hablar de vidas) solo era un recurso para justificar la historia, ya que a final de cuentas aquello no tiene impacto en el final desconocido que a todos nos espera. Una bonita forma de decir "sí, hay algo más, pero después de ese algo no sabemos si todavía hay algo más"; dicho de otra manera: "no te emociones, porque lo único que hay es más de lo mismo", la incertidumbre de no saber si hay más.

Creo que hay gente que ve la muerte tal como la ilustra Albert Espinosa en este libro. De hecho me parece que ya había oído mencionar esa teoría en algún otro lado. No sé si el propio Albert crea que eso es la verdad, pero me parece que esa forma de ver la muerte no difiere realmente demasiado de una manera de verla católica, donde después de muerto llegarás a un mundo mejor de en el que estás ahora. No sé que tan bueno sea esa forma de ver la muerte, especialmente porque al menos la religión católica nos enseña que solo vas a un lugar mejor si hiciste cosas buenas, pero en lo presentado por Albert irás a un lugar mejor sin importar los males que hayas hecho en esta vida.

De hecho, el gran error en la historia es que a final de cuentas esos seres humanos que tratan a otro ser humano de la peor manera no recibe las consecuencias de sus actos (nótese que hablo de consecuencias y no de castigo), el jefe de seguridad del tercer piso simplemente desaparece de la historia después de que te enteraste de todas las atrocidades que cometió. Pero tú sabes que tendrá otra vida más plena y feliz independientemente de lo que ha hecho en esta. Eso es precisamente no tomar responsabilidad de nuestros actos.

"Es una historia" dirán algunos, "Eso sucede en la vida real" dirán otros. Sin embargo yo no lo creo. Creo que todas nuestras acciones tienen consecuencias, sin hablar de recompensas ni castigos. Simplemente, como dice el dicho, cada quien recoge lo que siembra. Si tus acciones fueron orientadas al bienestar, eso es lo que obtendrás, si tus acciones están orientadas a perjudicar, eso es lo que vas a obtener; en ambos casos tanto para ti como para tu entorno. Y la responsabilidad consiste precisamente en hacer frente a esas consecuencias sabiendo que son simplemente la causa de lo que tú mismo provocaste.

Podría empezar una discusión sobre este tema, pero ya me estoy alejando del libro. Así que de momento solo diré que mi opinión sobre el jefe de seguridad del tercer piso es que no parece muy coherente lo que hace con lo que recibirá en el futuro, o al menos con lo único que podemos saber que va a recibir.

No quiero arruinar el final del libro. Lo único que puedo decir es que en lo personal no me gustó. Me gusta el entendimiento al que llega Marcos, protagonista del libro, pero me parece que le da demasiada importancia a un tabú que no debería aplicarse a su vida en la Tierra. Si deciden leerlo ya verán de lo que hablo. Lo único que puedo adelantar es que en mi perspectiva yo creo que se debe vivir el presente, y que el extraño tenía razón al preguntarles "¿por qué no conformarse con lo que pueden ser en esta vida?".

Si están interesados en conseguir este libro o saber más de él, pueden ver la página web del autor (http://www.albertespinosa.com/libros/todo-lo-que-podriamos-haber-sido-tu-y-yo-si-no-fueramos-tu-y-yo).

martes, 23 de julio de 2013

DIFERENTES - No a la discriminación

El motivo para escribir esta entrada fueron las recientes declaraciones de algún representante de la Iglesia en Rusia de que el matrimonio igualitario era un síntoma del apocalipsis y por lo tanto había que arrojarlo fuera de Rusia. Y es que no entiendo como una religión puede justificar la negación de los derechos del resto de las personas mientras por otro lado predica la importancia del amor al prójimo. Porque hasta donde mis conocimientos de la Biblia llegan, en el nuevo testamento se nos dice que hay que amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo. Es una incoherencia terrible, y más cuando se le suma la idea de que también me parece entender de la Biblia que el único con derecho para juzgar a otros es Dios. ¿O acaso no dicen "que arroje la primera piedra el que esté libre de todo pecado"?

No me voy a poner del lado de los ateístas fanáticos que esgrimen cosas como esas para decir que Dios no existe. Quizás tenga dudas razonables sobre si la Biblia fue escrita por Dios como se nos enseña o fue realmente producto de un hombre, pero el caso es que no se puede negar que la Biblia contiene verdades importantes y buenos consejos, por lo que al menos yo sí creo que en algunas partes fue fruto de inspiración divina. ¿Que si Dios fuera todopoderoso no permitiría este tipo de cosas de los que hablan supuestamente en su nombre? Él ya había avisado en su palabra que habría muchos falsos profetas, y por otro lado, igual de estúpido me parece esgrimir el nombre de Dios en vano que echarle la culpa de las cosas que hemos provocado los mismos seres humanos. Porque no tengo dudas que Dios podría cambiar las cosas, pero ¿por qué nos arrebataría la oportunidad de aprender por nosotros mismos lo que necesitamos, de hacernos responsables de lo que hemos hecho? Un padre podría encerrar a su hijo en una esfera de cristal donde nunca le pasará nada malo, pero es mucho más saludable dejarlo salir al mundo y que se haga responsable de sus propias decisiones. ¿Por qué Dios no haría lo mismo por nosotros como especie?

Podría haber un argumento todavía, ¿no? La Biblia condena la homosexualidad directamente. Sí, pero también dice que el hombre tiene libre albedrío dado por Dios y que como ya lo dije, él es el único que debería estar juzgando. Siendo las cosas de esa manera, ¿las personas que están en contra de la homosexualidad no deberían contentarse con no practicarla ellos y dejar vivir a los demás de la manera en que ellos quieran? Porque pienso firmemente que mientras no se dañe a terceras personas, todo debería estar permitido.

Aquí pasamos a otros argumentos aún más rídiculos, que afortunadamente ya no tienen base (al menos no directa) en la Biblia. En Rusia se dice que la propaganda gay se prohíbe para cuidar de los niños. ¿Me están diciendo que es más saludable que un niño vea como golpean a alguien hasta matarlo solo por ser diferente que ver convivir a personas diferentes tranquilamente, cada una expresándose de la manera en que quiera? Como psicólogo no puedo entender cuál es la lógica que existe debajo de ese argumento. Si un niño descubre espontáneamente que le gusta alguien de su mismo sexo, ¿cómo se va a sentir? ¿A quién va a recurrir? Porque nunca se le habló de que aquello pudiera pasar, es más, quizás nunca se lo imaginó porque nunca vio nada como aquello. O puede ser que lo haya visto, pero vio que tuvo consecuencias de violencia y muerte y podría llegar a odiarse a sí mismo por sentir eso que siempre ha visto como algo que estaba mal, que merecía esa clase de castigos. ¿A qué clase de vida puede aspirar una persona así?

Lamentablemente todo lo anterior no es algo que se vea exclusivamente en Rusia. Quizás ahorita resalta más por todas las noticias que nos llegan, pero solo tenemos que ir a la Iglesia de la colonia a preguntar al encargado o a las personas que la frecuentan que piensan sobre la homosexualidad y solo en raras ocasiones la respuesta será positiva. Podemos ir a un kínder o a una primaria cercanas, y preguntarles a los maestros si alguna vez han trabajado o hablado sobre la diversidad, y veremos que nunca. Y aquellos que lo hayan hecho, seguramente poco después tuvieron a los padres de familia encima de ellos por hablarles de ese tema a los niños. ¿Por qué nos espantamos señores? Tampoco se trata de que los niños se enteren de los pormenores íntimos de una pareja homosexual (así como tampoco se van a enterar de los de una heterosexual), pero sí que sean conscientes que así como ven a su papá y mamá juntos, a sus tíos y primas con novias y novios, así también puede ser que en la vida se encuentren con parejas formadas por personas del mismo sexo, y que no por eso tienen menos derechos que los demás, o que por ello tienen derecho a hacerlos menos o a insultarlos. No se trata de decirle al niño "Vuélvete gay", se trata de que aprenda a respetar a todas las personas independientemente de con quien estén.

Porque eso nos urge como sociedad, cultivar el respeto hacia los demás por el simple hecho de ser humanos. Porque no solo se trata de la homofobia, también de la xenofobia, la discriminación de género, por religión... Vaya, si parece que no podemos respetar a nadie que no sea como nosotros. Y es aún más rídiculo ver como una sociedad como la gay que es fuertemente discriminada discrimina a otros. Porque me ha tocado ver gays que discriminan a otros por ser pasivos, por ser locas, por ser muy obvias... vaya, y eso sin sumarle la transfobia que a veces existe. Urgentemente necesitamos aprender a amarnos, para que mientras no me lastime a mí o a otros lo que hace determinada persona me valga madres. Necesitamos aprender que las diferencias no nos hacen mejores ni peores personas, solo DIFERENTES, y que esas diferencias por tanto deberían disfrutarse y no señalarse, deberían servirnos para aprender de otros y no para discriminarlos.