miércoles, 13 de febrero de 2013

¿Por qué el miedo a la muerte?

Parece que solo pensamos en la muerte cuando tenemos que enfrentarnos a ella por una u otra circunstancia. Al menos es mi caso actualmente. Ante la posibilidad de que alguien cercano a mí muera, el tema ha estado rondándome bastante en la cabeza. Y sin embargo, la primera inquietud que me surge es por qué no podemos hablar en condiciones normales de ella. ¿Por qué solemos evitar el tema, si es la única certeza que tenemos en esta vida? Mientras no encontremos la piedra filosofal, la fuente de la eterna juventud o nos convirtamos en criaturas inmortales de leyenda el único hecho del que podemos estar 100% seguros es que nos vamos a morir.

¿Será miedo? Muy probablemente. Digo, siempre dicen que el ser humano casi por naturaleza le teme a lo desconocido, y lo cierto es que para todo mundo es desconocido lo que nos espera una vez muertos. Podemos tener la certeza de que moriremos, pero son pocos los que tienen certeza sobre qué hay más allá. Y en mi opinión, habría más certeza si habláramos de la muerte más a menudo. Porque toda religión (o al menos las que yo conozco), tiene ciertas creencias al respecto; y al igual que la religión, al menos hasta que nos llegue el momento creer en lo que nos espera del otro lado es una cuestión de fe. Pero esa cuestión de fe podría ser la diferencia entre lo desconocido que asusta y lo conocido que da tranquilidad.

Y sin embargo, estoy encontrar de encerrarnos en una idea. No se vale decir "yo creo en el cielo, y los que digan otra cosa están mal y se acabó". Creo que si pudiéramos oír las ideas de los que nos rodean, conocer lo que ellos creen que hay más allá podríamos estar más tranquilos. Yo en lo personal creo que la muerte significa el fin de mí mismo como individuo, pero no el fin de todo. Mis componentes (desde el más pequeño átomo) volverá a ser parte del ambiente que me rodea y que una vez me formó. Seguiré estando, quizás no como el Gerardo de hoy, pero una parte de mí estará flotando en la atmósfera que todos respiramos, en los seres vivos que existen sobre la Tierra, diluidos en la tierra y en el agua... Eso es lo que yo creo. Y sin embargo, no me cierro. Digo, a lo mejor existe el cielo y el infierno y termino en uno de esos, a lo mejor reencarno en otra forma de vida, a lo mejor paso a formar parte de otro plano, a lo mejor mi alma queda libre para andar por ahí asustando gente que me llamará fantasma... Hay más opciones, aunque en estos momentos no sé me ocurren.

El punto es que si acepto que todo eso es posible, la muerte dejará de ser una incógnita para mí. Y por lo tanto, si realmente lo que tengo es miedo a lo desconocido, el miedo ya no tendrá razón de ser.

Quizás el miedo a la muerte provenga de que no queremos dejar atrás la vida, de que preferimos aferrarnos a ella de la manera que sea. Sí, la vida es maravillosa, pero no todos disfrutan de ella. Es entonces cuándo me pregunto a que nos estamos aferrando. Porque normalmente quienes más disfrutan de la vida son quienes se aferran menos a ella. Quizás sea solo eso de "más vale malo conocido que bueno por conocer". Nuevamente el miedo a lo desconocido...

¿Podríamos aprender a aceptar la muerte sin miedo?

domingo, 21 de octubre de 2012

¿Eres activo o pasivo?



Si eres gay seguramente has oído (o leído, dependiendo del caso) esa pregunta infinidad de veces. Parece casi la piedra angular de toda la conversación entre dos hombres homosexuales, ¿no?

O seguramente has leído u oído un chistesito que está muy de moda últimamente:

Activo + Activo = Buen faje
Activo + Pasivo = Buen sexo
Inter + Inter = Diversión sin límites
Pasivo + Pasivo = Buen chisme


¿Por qué pensamos de esa manera? Muchos creen que porque lo único en que piensan los gays es en sexo, ¿no? En estos momentos no me pienso poner a discutir si eso es cierto o no, porque quizás sea tema para otra ocasión (aunque personalmente sé que no es así. Solo quiero hacer notar que incluso en el caso de que ese supuesto sea cierto, resulta bastante limitante

¿Limitante en qué sentido? Bien, para aquellos que no lo sabían y se quedaron con la idea judeocristiana del sexo igual a penetración les tengo una gran noticia. ¡El sexo es más que una simple penetración! Es ineludible que hablar de sexo también va relacionado con el placer, el erotismo y la afectividad. Si tú caso no es éste y el sexo no te resulta placentero, quizás tengas un problema y necesites ver a un terapeuta; o quizás sencillamente seas asexual y te cae mejor no practicarlo.

Bueno, siguiendo con la idea principal, obviamente, si el sexo va más allá de la simple penetración, habrá ocasiones en que no podamos saber todo de la otra persona o darnos a conocer a nosotros mismos con una simple etiqueta como activo, pasivo o inter. He conocido muchos chicos que si bien cuando se trata de una penetración anal solamente gustan de penetrar, si se habla de sexo oral disfrutan tanto dándolo como recibiéndolo. Quizás haya quien disfrute de otras facetas del sexo pero no de una penetración anal.

Además, supongo que con lo anterior se habrán dado cuenta que las etiquetas activo-pasivo se aplican normalmente al campo de las penetraciones anales. ¿Por qué solo pensar en ello? ¿Acaso no puedo disfrutar con una sesión de sexo oral? ¿Quizás con un buen faje? ¿Qué les parece la idea de estar desnudos simplemente acariciándose y sintiendo como sus cuerpos entran en contacto? ¿Tal vez un juego con labios y alguna sustancia como chocolate, crema batida o cualquier otra cosa que les guste? ¿Masturbarse mutuamente? ¿Realmente se necesita de una penetración anal para que la relación sexual se considere “completa”?

¿Sí me explico? No creo que una persona se pueda definir a sí mismo simplemente como activo o pasivo. A cada uno nos gustan prácticas que quizás a otros no, e intentar embonarnos en dos simples categorías resulta frustrante en muchos casos. Es como la clásica dicotomía heterosexual-homosexual. Seguramente han oído hablar de los bisexuales, quizás ustedes sean uno o tengan un conocido. ¿Han oído mencionar a los polisexuales y pansexuales? Nuestra sexualidad es más complicada que una simple dicotomía.

Sí, seguramente incluso con todo lo que han leído habrá varios que sigan pensando que la penetración es el asunto principal de todo el sexo. Sin embargo, espero que la próxima vez que tengan sexo vean más a la persona del otro lado y las posibilidades de tener placer en conjunto y no solo lo vean como un juguete sexual para el disfrute propio. Porque me parece que solo aquellas personas que usan los cuerpos de los otros para pasar un rato de placer son a los que realmente les puede importar que el otro sea pasivo o activo. Porque si no eres lo opuesto a mí no puedes complacerme. En cambio, si veo más allá del simple acto sexual, si lo que me gusta es realmente la persona, incluso aunque tenga el mismo rol que yo podremos encontrar alguna práctica con la cual pasar un rato agradable ;)

martes, 5 de julio de 2011

Amor verdadero

¿Qué significan realmente esas dos palabras? ¿Son solamente una ilusión de la mente de alguien que no quiere sentirse solo en este mundo de gente distante? ¿Son solo la etiqueta que le hemos puesto a la secreción de quien sabe que sustancias en nuestro cerebro? ¿O es algo más?
Primero vamos a revisar la versión neuroquímica. Los científicos se la pasan diciendo que no deberíamos emocionarnos tanto con el amor, porque solo es el resultado de la secreción de dopamina y creo que serotoninas que nos provoca la sensación de bienestar. Es como si estuviéramos drogados. Y el conocimiento popular parece darle la razón a la ciencia, ¿no? Digo, tenemos el dicho de que el amor apendeja. Sin embargo, la ciencia médica parece olvidar por completo lo humano que hay dentro de nosotros. Ya lo había comentado en http://seamisai-writer.blogspot.com/2011/05/medicina-cuerpo-humano-o-ser-humano.html La ciencia médica se ha ocupado tanto de su progreso (sin duda invaluable) que se ha olvidado de aquello que no puede comprender. ¿Desde cuándo podemos tomar un eslabón cualquiera de la cadena y decir que es el inicio? Porque los médicos, neurobiólogos y demás especialistas deberían concientizarse que esa secreción no se da solo porque sí, si no que hay una razón de más atrás para que eso ocurra. ¿Qué pasaría si alguien les dice que el enamoramiento viene antes de esa secreción de neurotransmisores, y no al revés como ellos afirman? Porque eso es lo que yo creo. La ciencia médica se la vive diciendo que la depresión y el enamoramiento son causados por un desequilibrio en la producción de neurotransmisores, pero creo que todo mundo estamos conscientes que por ejemplo, en la depresión, suele haber algo que la origina, un acontecimiento que vivimos y no se da de la nada. Y en el enamoramiento está la prueba de que no nos enamoramos de cualquiera (aunque haya quienes parezcamos que sí y nos digan enamoradizos, ¬.¬).
Claro que ahora nos dicen que es por las feromonas. Pero aún quedaría otra pregunta, ¿por qué reaccionamos ante distintas feromonas todos nosotros? Sí, porque no a todos nos gustan las mismas personas. ¿Y que hay de los enamoramientos a distancia donde el olor no puede estar actuando?
Nótese que hasta el momento solo he hablado de enamoramiento, no de amor verdadero. Lo cierto es que la ciencia se ha enfocado solo en lo que hace el cerebro al momento del enamoramiento, pero no se plantea realmente que hay más allá del momento. Es por eso que actualmente vemos que todo mundo cree que el amor verdadero solo dura tres años como mucho, cuando lo que dura máximo tres años es el enamoramiento al que la ciencia le ha dedicado tanta investigación. Y la ciencia misma lo reconoce, ya que no hace mucho tiempo en Gaceta UNAM (R) se publicó un artículo donde una investigadora del campo reconocía que había algo más allá del enamoramiento que aún no se podía explicar.
Así que abandonemos las ciencias neurológicas. ¿Acaso es posible que la psicología nos haya dado las respuestas? Pues ya nos podemos ir decepcionando nuevamente, porque lo cierto es que la psicología ha rehuido bastante el asunto. Los psicólogos que han llegado a hablar del amor parecen hacerlo de una manera redundante y sin llegar a nada; o llegando a algo con lo que uno no se identifica. Por ejemplo, alguna vez oí que desde el psicoanálisis el amor era dar a otro lo que no posee, es decir, una especie de ilusión en la que ponemos al otro por encima de otro. Eso más suena como una obsesión, ¿no? En todo caso, parece que la psicología humanista se apega más a nuestra realidad humana, y equipara al amor con la voluntad. Entonces no es extraño que no se investigue al amor, porque ¿cuánta investigación conocemos acerca de la voluntad? Parece un tema de filósofos y poetas, ¿no? Y probablemente ellos son los únicos que se lo toman en serio.
Lo cierto es que mientras queramos reducir al amor al objeto amado, al sujeto amante o a la situación en la que se produce, no lograremos nada. Es muy probable que el amor se dé por toda un conjunto de causas y no se limite a una sola. Después de todo, el amor verdadero se construye poco a poco, al igual que la autoestima del niño. El amor verdadero implica conocimiento, es dar sin esperar nada a cambio (aunque también recibir sin que se pida). Es estar ahí siempre, en las buenas y en las malas. El amor verdadero nos ayuda a crecer como individuos, nunca nos hace olvidar nuestra individualidad.
Y más importante y muy sabido en la actualidad, pero al mismo tiempo ignorado: "El amor verdadero empieza por uno mismo". Nadie da lo que no tiene. No podemos esperar amar a nadie ni ser amados por nadie si no empezamos a hacer todo lo anterior por nosotros mismos. Pero hay que tener cuidado de no caer en el egoísmo, porque me parece que hay mucha gente que no le importa lastimar a los demás bajo la consigna de "Yo soy primero porque me amo". Eso no es amor, porque estamos olvidando nuestra condición de personas que compartimos con los demás miembros de la especie humana, lo cual indica falta de conocimiento.
Bueno, ya dije lo que creo que es el amor verdadero. Y cuando logramos dárnoslos a nosotros mismos, creo que estamos preparados para dárselo a los demás como pareja, amigos o lo que sea.